
Es muy común que mis amigos, mi familia, la gente en general me pregunte: ¿Por qué fumas? Siempre que me hacen esa pregunta no sé que contestar. Creo que fumar es algo que me hace a mí y no que yo lo haga. Fumar para mí se volvió una costumbre, más que un vicio.
Aún recuerdo el día que me enseñaron a fumar, fue mi mejor amiga con uno de mis también mejores amigos. Estaba en una fiesta, como 3 días después de que cumplí 15 o 16 años, no lo recuerdo. Era ya casi hora de tener que ir a mi casa, me dijeron: “Ven wey, te vamos a enseñar a fumar”. Ni lo pensé, me senté en la banqueta, me explicaron como se hacía y pues ya sabía fumar. Después de esa noche fume al día siguiente varios toques que les pedía a mis amigos, yo no pensaba que se me haría un vicio y sí, se convirtió en mi vicio.
Hace ya casi 3 años que fumo y aún me pregunto: ¿Qué siento cuando fumo?
Hay ocasiones en las que ya no tengo ni ganas de fumar pero mis manos solas van a la bolsa de mi pantalón, sacan un cigarro y lo encienden. No sé describir lo que siento al fumar, no me sabe rico, no me provoca una mejora, no me da salud, no me genera NADA, sin embargo lo sigo haciendo. Creo que fumar es la manera de estar completo en una fiesta, en la escuela, en mi vida cotidiana. Si no fumo siento que algo no está completo.
Yo siempre escuchaba a mis amigos que decían: “Necesito un cigarro para desestresarme” y yo pensaba: “Qué mamadas” ahora sé que tienen razón. Sé también que me hace mucho daño, el dentista me lo dice, mi fatiga cuando camino, cuando toco batería, cuando juego futbol, también lo hacen pero nada me hace dejarlo.
El cigarro para mí siempre ha sido algo normal, mis tios fuman, mis papas lo hacían (antes de que naciera), mis amigos fuman, mi abuelo fumaba y la sociedad fuma. Creo que la respuesta para el titulo de esta entrada podría ser: “Fumo porque sé que de algo me voy a morir, porque disfruto viendo como algo sale de mí aparte de palabras, porque estoy sacando algo que me hace daño, porque me tranquilizo, porque se me hizo costumbre, porque lo necesito, porque me gusta, porque no me gusta, porque me hace sentir libre, porque me encadena a el mismo vicio, pero sobre todo fumo porque puedo”.